La Secretaría de Economía aclaró que Toyota no abandona México y que su planta de Guanajuato, con 2 mil 800 empleos directos, seguirá operando sin cambios. La dependencia incluso anticipa un anuncio de inversión superior a 500 millones de dólares en los próximos días, todo mientras algunos observadores convierten un ajuste parcial en el fin del mundo automotriz.
El traslado de parte de la producción del Tacoma desde Tijuana hacia Texas se realizará de forma gradual hasta 2030. La empresa japonesa sigue evaluando el futuro de esa instalación, pero el gobierno mexicano mantiene contacto directo para proteger las condiciones laborales. La presidenta Claudia Sheinbaum, durante su conferencia del 7 de julio, señaló que el movimiento responde a aranceles y no a revisiones del T-MEC, desinflando así el dramatismo que algunos pretendían inflar.
Donald Trump celebró el cambio en su red social, atribuyéndolo a su política arancelaria y describiendo una nueva planta en San Antonio que recibirá 3 mil 600 millones de dólares. Ted Ogawa, presidente de Toyota Norteamérica, vinculó la expansión a la confianza en el mercado estadounidense. Sin embargo, la operación mexicana permanece intacta y genera miles de empleos indirectos en la región.
Al final, parece que México conserva la fábrica mientras otros se conforman con piezas sueltas del rompecabezas.