Tres aspirantes latinoamericanas declararon en Ginebra que ya es hora de que una mujer ocupe el cargo de secretaria general de la ONU. Michelle Bachelet, Rebeca Grynspan y María Fernanda Espinosa compiten para reemplazar a António Guterres, cuyo segundo mandato termina a finales de año tras iniciarse en 2017. Durante un debate organizado por grupos independientes, las tres destacaron sus trayectorias diplomáticas y coincidieron en que ochenta años de historia justifican el cambio.
Bachelet, expresidenta chilena de 74 años y exalta comisionada de derechos humanos, sostuvo que la organización necesita más humanismo y alguien dispuesto a alzar la voz sin temor. Grynspan, costarricense de 70 años y actual jefa de la UNCTAD, insistió en que busca el puesto por méritos y no por cuotas de género. Espinosa, ecuatoriana de 61 años y exministra de Exteriores, recordó que la ONU necesita a la mejor mujer, no a cualquiera, y defendió su experiencia como expresidenta de la Asamblea General. Las tres coincidieron en que la organización enfrenta problemas de financiación, conflictos persistentes y un multilateralismo cada vez más debilitado.
El proceso sigue siendo complicado. El Consejo de Seguridad, donde los cinco miembros permanentes tienen derecho de veto, debe recomendar un nombre antes de que la Asamblea General vote. También compiten el argentino Rafael Grossi y el senegalés Macky Sall. Bachelet, conocida por su apoyo al aborto, ya enfrenta resistencia de congresistas republicanos estadounidenses. El resultado podría ser una elección tan impredecible como una negociación entre diplomáticos que prefieren el statu quo antes que cualquier sorpresa incómoda.