Desde la Oficina Oval, Donald Trump anunció que no busca renovar el T-MEC antes de su revisión formal del 1 de julio de 2026. Con tono triunfal declaró que Estados Unidos “le va mucho mejor” sin ataduras y que no requiere nada de Canadá ni de México. Según él, sus socios dependen por completo de lo que Washington ofrece. Sin prórroga, el tratado entraría en revisiones anuales pero seguiría vigente hasta una década, salvo abandono total.
La presidenta Claudia Sheinbaum respondió en su conferencia mañanera con serenidad y cifras. Insistió en que México busca mantener el acuerdo porque beneficia a los tres países. Señaló que los aranceles ya elevaron el precio de autos en Estados Unidos y que conservar el T-MEC, negociado en el primer mandato de Trump, ayudaría a bajar la inflación estadounidense. Describió el tratado como “uno de sus grandes logros”.
Sheinbaum desmontó la idea de que el empleo mexicano quita trabajo a Estados Unidos. Explicó que la producción compartida de vehículos genera puestos en ambos lados de la frontera. Marcelo Ebrard viajará a Washington entre el 15 y el 18 de junio con el embajador Roberto Lazzeri para negociar ajustes bilaterales, sobre todo en aranceles de autos y acero. El intercambio comercial entre enero y abril de 2026 alcanzó 317 mil 336 millones de dólares.
Trump puede presumir independencia, pero los números muestran que la integración norteamericana sigue siendo el camino más práctico para competir con China.