Irán y Estados Unidos se han vuelto a tirar los trastos a la cabeza con más ganas que nunca después de que los hutíes de Yemen, esos aliados de Teherán que parecen el equipo de demoliciones de Oriente Medio, abrieran otro frente atacando buques sauditas en el mar Rojo. El resultado: el petróleo ha vuelto a superar los 100 dólares el barril, como si el mundo entero hubiera decidido que llenar el depósito ahora es más caro que comprarse un coche nuevo.
Los rebeldes yemenitas anunciaron un bloqueo de los puertos sauditas y, para que no quedara duda, afirmaron haber atacado con misiles y drones dos petroleros sauditas, el Encelia y el Layla. Es como si hubieran decidido que el mar Rojo es su piscina particular y que nadie pasa sin pagar peaje… en crudo.
Donald Trump, desde su Truth Social particular, amenazó con “un gran castigo militar” a Irán y a los hutíes si se atreven a repetir la jugada. Según él, los hutíes son “un instrumento o representante de Irán”, por lo que el castigo irá para los dos: padre e hijo, como en las familias disfuncionales. “Si vuelven a hacerlo, Irán se va a enterar”, escribió con su estilo de siempre, más parecido a un aviso de desahucio que a un comunicado presidencial.
Mientras tanto, el ejército estadounidense lanzó otra tanda de ataques aéreos contra Irán, y Teherán respondió disparando contra países árabes vecinos que albergan bases yanquis. Es decir, un tiro al aire que acaba en casa del vecino. Los hutíes, por su parte, siguen jugando a los barcos con misiles como si fuera un videojuego de estrategia donde el premio es que el petróleo suba más que las acciones de una farmacéutica en pandemia.
En resumen, Oriente Medio se ha convertido en un patio de recreo donde todos amenazan con castigos, bloqueos y misiles, el petróleo sube como la espuma de una cerveza caliente y los hutíes siguen siendo los chicos malos que nadie invita a la fiesta pero que siempre aparecen con regalos explosivos. Trump promete venganza, Irán dispara, Arabia Saudita se pone nerviosa y el resto del mundo, otra vez, paga la factura en la gasolinera.