Donald Trump soltó la bomba en redes: Irán le ha dicho a Washington que no está cobrando ni un triste céntimo por pasar por el estrecho de Ormuz. Ni peajes, ni seguros, ni tasas de “te miro raro”. Según el presidente, todo son “noticias falsas inventadas por gente que quiere joder”.
El anuncio llega justo después de la primera ronda de negociaciones en Suiza, donde ambos países se miraron de reojo mientras discutían incentivos económicos, quién controla el grifo del petróleo y la guerra paralela de Israel en Líbano. El resultado: un acuerdo marco que pretende apagar el incendio, pero que ha dejado a los sectores más duros del Partido Republicano echando espuma por la boca y llamando a Trump “blando con los persas”.
En su publicación, Trump escribió con mayúsculas de indignación que Irán “no exige, no cobra y no piensa cobrar ni peajes, ni seguros, ni nada que se le parezca”. Los buques cisterna, al enterarse, celebraron con una orgía de combustible barato y promesas de no volver a pagar “derechos de paso” como si Ormuz fuera una autopista de peaje con caseta y dependienta malhumorada.
Mientras tanto, los críticos dentro de su propio partido ya preparan pancartas que dicen “Trump, devuelve el estrecho” y se preguntan en voz alta si el acuerdo es un genial movimiento diplomático o simplemente otro numerito para que todos sigan mirando el teléfono mientras el mundo arde. Por ahora, los únicos que parecen contentos son los armadores… y los que venden banderitas de “misión cumplida” hechas en China.