Donald Trump ha vuelto a montar el numerito de siempre y ha pedido que se retiren las licencias a las cadenas que se negaron a emitir en directo su discurso sobre fraude electoral. Según él, ABC y NBC forman parte de un complot para amañar elecciones y usan las ondas públicas “gratis, como si fueran el bar de la esquina”. El presidente soltó que un fraude así debería costarles la licencia y que no pagan ni un duro por algo que vale miles de millones. Vamos, que las cadenas son unas aprovechadas que no le aplauden cuando él quiere.
El numerito llega justo cuando Trump necesita que todo el mundo vea su película de que le robaron las elecciones, aunque ya lleve años contándola como el cuñado que no para de hablar del VAR en el bar. ABC y NBC decidieron no ponerlo en horario estelar y ahora les amenaza con cerrarles el grifo como quien corta la luz a un vecino moroso.
Todo esto con el tono de quien se cree dueño de las ondas, del país y hasta del aire que respiramos. Como si en España un político exigiera cerrar Antena 3 y Telecinco porque no emitieron su mitin de las tres de la mañana.
Resumen: Trump otra vez con la misma cantinela de que los medios son el enemigo, que le robaron todo y que ahora hay que castigarlos quitándoles la licencia. Las cadenas, mientras tanto, siguen emitiendo lo que les da la gana y el presidente se queda con cara de quien ha pedido la última cerveza y le han dicho que ya no queda. Como siempre: mucha bronca, mucho ego y cero vergüenza.