ÚLTIMA HORA
F1 paddock becomes amateur detective squad during Hungarian GPArriola nombra presidente a un ex becario y la Liga MX se pone traje de oficinaLozano busca regreso a Liga MX y los clubes responden como si vendiera autos usadosIA y apuestas declaran a Samy Rivers favorita antes de subir al ringTrump amenaza con aranceles a la lechuga y México responde con microscopios y pacienciaBrugada resalta reducción del 64% en delitos de alto impactoSolo Azucena Cisneros lo logró: Ecatepec sale del top 10 de inseguridadCruz Pérez Cuellar desmiente cancelación de su visaF1 paddock becomes amateur detective squad during Hungarian GPArriola nombra presidente a un ex becario y la Liga MX se pone traje de oficinaLozano busca regreso a Liga MX y los clubes responden como si vendiera autos usadosIA y apuestas declaran a Samy Rivers favorita antes de subir al ringTrump amenaza con aranceles a la lechuga y México responde con microscopios y pacienciaBrugada resalta reducción del 64% en delitos de alto impactoSolo Azucena Cisneros lo logró: Ecatepec sale del top 10 de inseguridadCruz Pérez Cuellar desmiente cancelación de su visa
Internacional

¡Trump se corona “el jefe” en Evian mientras Europa aprueba misiles ucranianos como quien reparte licencias de fontanería!

18/06, 08:06:02, 3.png

Evian, ese pueblo francés donde los ricos van a beber agua que cuesta más que el vino, fue escenario de una cumbre del G7 digna de sainete. Los aliados celebraron el “cambio” de Donald Trump respecto a Ucrania y acordaron algo que suena a broma pesada: fabricar misiles de largo alcance y sistemas antiaéreos bajo licencia directamente en suelo ucraniano. O sea, que ahora Kiev podrá montar cohetes como quien monta muebles de Ikea, pero con explosivos de serie.

El jefe del gobierno alemán, Friedrich Merz, lo soltó sin rodeos: empresas estadounidenses darán licencias a fabricantes europeos y ucranianos porque “todos producimos demasiado poco”. Traducción castiza: “Estamos escasos de juguetes militares y hay que subcontratar antes de que se nos acabe la munición”. La declaración conjunta del G7 promete más defensas aéreas, interceptores y capacidades de ataque profundo. Hasta los misiles Flamingo y Neptune ucranianos, que ya existían en cantidades de saldo, ahora tendrán hermanos mayores gracias a la firma yanqui.

Mientras tanto, Trump llegó a la sesión matutina, se plantó delante de todos y soltó la perla del día: “Soy el jefe”. Macron, que presidía, se rio por no llorar y le preguntó cómo estaba, como si estuviera atendiendo a un cliente conflictivo en un bar. El resto de líderes firmó la declaración final sin que Trump se marchara antes, lo que ya se considera un logro histórico comparable a que un gato y un ratón compartan sofá.

De postre, los mandatarios invitaron a comer a Sam Altman y Dario Amodei, los gurús de la inteligencia artificial, para que les expliquen cómo proteger a los menores en internet. Porque nada dice “preocupación geopolítica” como discutir misiles de crucero y algoritmos mientras te sirven agua de Evian a 20 euros el vaso.

Resumen de la cumbre alpina: Europa concede licencias de misiles como si fueran franquicias de hamburgueserías, Trump se autoproclama capataz y todos vuelven a casa pensando lo mismo: “Menos mal que la guerra se puede subcontratar”.