Donald Trump ha anunciado que el 24 de septiembre recibirá en la Casa Blanca a Xi Jinping para hablar de inteligencia artificial. Según el propio presidente, ya tocaron el tema durante su viaje a Pekín y ahora volverán a la carga mientras el resto del planeta se pregunta si las máquinas terminarán por sustituir hasta a los líderes mundiales.
La visita llega después de que el secretario de Estado Marco Rubio y el ministro de Exteriores chino Wang Yi mantuvieran una reunión para preparar el terreno y buscar “áreas de cooperación”. O sea, que mientras los dos mandatarios se dan la mano, sus equipos intentan evitar que la conversación derive en un concurso de quién tiene el robot más grande.
Imaginad la escena: Trump sacando pecho y prometiendo que su IA será la más grande, la más lista y la que más tuits escribirá. Xi Jinping, por su parte, ofreciendo una versión que no solo responde preguntas, sino que también censura las respuestas que no le gustan. Entre los dos podrían acabar creando una inteligencia artificial que combine lo peor de ambos mundos: un robot que grita “¡Fake news!” cada vez que alguien le lleva la contraria y que al mismo tiempo bloquea cualquier resultado que mencione Tiananmén.
El colmo sería que la IA terminara recomendándoles a los dos que se jubilaran porque ya hay algoritmos que mienten mejor, prometen más y duran más en el cargo sin cansarse. Al final, la única inteligencia artificial que realmente funcionaría sería la que les dijera a ambos: “Caballeros, el problema no soy yo… sois vosotros”.