El mediocampista brasileño Raphael Veiga confesó que la marcha de André Jardine del Club América lo dejó más triste que un fanático sin internet en final de Liga. El técnico fue quien lo convenció con una charla de casi una hora, y ahora el jugador enfrenta el Apertura 2026 sin su principal aliado, aunque promete convertirse en referente azulcrema.
La adaptación al fútbol mexicano ha resultado más complicada de lo previsto por la altitud de la Ciudad de México y el ritmo intenso de partidos. Veiga admitió que al inicio la parte física lo golpeó fuerte, pero durante sus vacaciones entrenó para llegar mejor y confía en que el tiempo le permitirá mejorar. Comparó la diferencia cultural con Brasil como un cambio de acento que suena igual pero significa cosas distintas, y aseguró que la altitud exige un esfuerzo extra que muchos jugadores subestiman.
Pese al revés, Veiga mantiene el compromiso con el club que depositó confianza en él. Su meta es recuperar el nivel mostrado en Brasil, hacer muchos goles y salir campeón antes de que termine el año. El brasileño declaró a FOX Sports que no le gusta pasar inadvertido y que su mentalidad fuerte lo mantiene tranquilo mientras espera que el equipo vuelva a ganar títulos.
Al final, la tristeza por Jardine se transforma en combustible para un Veiga que entrena en el aire enrarecido de México como si cada balón fuera una conquista personal. El América, mientras tanto, observa cómo este importado decide si la altitud lo aplasta o lo impulsa hacia la gloria que prometió al llegar.