La académica Érika Ruiz Sandoval, de la Universidad Iberoamericana, describió la modernización del Acuerdo Global entre México y la Unión Europea como una herramienta comercial mejorada que incorpora disciplinas nuevas como el comercio electrónico y las compras públicas subnacionales. Sin embargo, para ella el verdadero valor radica en reforzar la defensa del multilateralismo junto a Europa en un momento de tensiones con Washington.
Ruiz Sandoval señaló que la ratificación enfrenta obstáculos por las preocupaciones europeas sobre derechos humanos y la falta de certidumbre jurídica derivada de las reformas energéticas mexicanas. El mercado europeo exige estándares de sostenibilidad, normas sanitarias y fitosanitarias más estrictas, además de un cuidado ambiental que podría implicar pagos por impuesto al carbono en frontera. Actualmente el comercio es deficitario para México, en parte porque los exportadores nacionales se han adaptado casi exclusivamente al mercado estadounidense.
La experta identificó a Estados Unidos como el elefante permanente en la habitación, aunque ahora con mayor peso. Europa, señaló, ve en México un puente estratégico hacia el mercado norteamericano. Para obtener beneficios reales, México necesitaría mejorar infraestructura, seguridad interna y conocer mejor los 27 estados miembros de la Unión, más allá de los habituales España, Francia y Alemania.
La negociación inició en 2016, la parte política concluyó en 2018 y la comercial en 2020, pero la firma se pospuso durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador por cambios en el sector energético. Ruiz Sandoval advirtió que firmar no basta: hace falta voluntad de los exportadores y un esfuerzo específico para penetrar mercados menos explorados como Croacia o Letonia. De lo contrario, el nuevo capítulo comercial podría quedarse en buenas intenciones diplomáticas.