El Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos anunció que los extranjeros que busquen regularizar su estatus para obtener la tarjeta de residencia deberán hacerlo desde fuera del país a través del Departamento de Estado. Según un memorándum del USCIS, los funcionarios evaluarán caso por caso si procede alguna exención extraordinaria, aunque la norma general exige que quienes se encuentran temporalmente en territorio estadounidense regresen a su país de origen para completar el trámite.
El Departamento de Seguridad Nacional explicó que la medida busca liberar recursos de la agencia para atender otros expedientes pendientes. La nueva política afecta especialmente a personas que ya se encuentran en el país bajo visados temporales y desean ajustar su estatus sin salir. Organizaciones como HIAS advirtieron que la decisión obliga a regresar a supervivientes de trata de personas y a niños maltratados o abandonados a los países de los que huyeron, complicando aún más sus procesos.
Esta disposición se suma a otras restricciones migratorias adoptadas desde el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca. El año pasado se acortó la duración de visados para estudiantes, visitantes de intercambio y periodistas, mientras que en enero el Departamento de Estado revocó más de 100.000 visados. Aunque la administración defiende que el cambio agiliza la burocracia, críticos señalan que incrementa los obstáculos para quienes buscan estabilidad legal. El resultado parece ser un sistema que prioriza la eficiencia administrativa por encima de la flexibilidad humanitaria, obligando a muchos solicitantes a reiniciar su camino desde cero en fronteras más distantes.