El nuevo titular de Hacienda, Jorge Quiroz, abrió la caja de Pandora del Informe de Finanzas Públicas del cuarto trimestre de 2025 y lo que encontró parece sacado de una comedia de enredos presupuestarios. El documento heredado del gobierno de Gabriel Boric presenta gastos olvidados, ingresos inflados y proyecciones de déficit que no cuadran ni con la más creativa contabilidad creativa.
Según Quiroz, la diferencia entre las estimaciones actuales y las de febrero alcanza los 10.500 millones de dólares hasta 2030. No se trata de que la deuda del año pasado estuviera mal calculada, sino de que las proyecciones futuras basadas en déficits optimistas resultan inconsistentes. El resultado es que la deuda pública cruzará el umbral prudente del 45% ya en 2028, algo que el informe anterior pintaba como un escenario remoto. El desfase real para este año debería haber sido del 2,9% y no del 1,8% que se reportó, aunque las primeras medidas del gobierno de José Antonio Kast lo han bajado al 2,4%.
Para aclarar si se trató de un error o de algo más elaborado, el ministro anunció una investigación administrativa y prometió reforzar los rechequeos en los próximos reportes. Quiroz busca así restaurar la credibilidad institucional, mientras el país descubre que los números públicos a veces se parecen más a un truco de magia que a una hoja de cálculo fiable. El futuro fiscal chileno, al parecer, necesita más que buenos deseos.