¡Canadá saca las garras en el ring comercial! Este miércoles, el primer ministro Mark Carney dejó claro que no permitirá que Estados Unidos dicte las reglas en la revisión del T-MEC, el tratado comercial norteamericano. Mientras México ya tuvo dos rondas de charlas con Washington y arranca negociaciones formales el próximo mes, Canadá aún no tiene fecha para sentarse a la mesa. La revisión debe concluir antes del 1 de julio.
Carney, hablando con periodistas, soltó un “no” rotundo a que EE. UU. imponga condiciones unilateralmente. “Estamos negociando, no recibiendo órdenes; buscaremos un acuerdo que nos convenga a ambos, aunque tome tiempo”, afirmó. Jean Charest, ex primer ministro de Quebec y asesor de Carney, reveló a Radio-Canada que Washington pide “muchas concesiones” a Ottawa antes de siquiera empezar. ¿Qué sigue, pedir el jarabe de arce gratis?
El año pasado, Donald Trump golpeó con aranceles a importaciones canadienses clave, y Canadá respondió con contramedidas, como un buen duelo de hockey. Carney insiste en que estas movidas de Trump muestran que Canadá debe diversificar su comercio y no depender tanto de su vecino del sur. Janice Charette, la principal negociadora comercial canadiense, aclaró el martes que no espera resolver todo con EE. UU. antes del plazo, pero tampoco cree que el T-MEC se vaya al traste por eso.
Así que, mientras México ya calienta motores, Canadá se prepara para negociar sin doblar el brazo. ¿Lograrán un trato justo o terminarán en un tira y afloja más frío que un invierno en Quebec? Esto pinta más tenso que un partido de playoffs.