La Comisión Europea ha decidido soltar 54 millones de euros para que los agricultores españoles no tengan que vender sus tractores por el precio del diésel, esa bebida energética que ahora cuesta más que un gin-tonic en hora punta. La medida, vigente hasta finales de año, cubre hasta el 70% del sobrecoste registrado entre marzo y junio, pagando 0,20 euros por cada litro comprado en ese periodo.
El plan fue aprobado porque encaja en el marco temporal de ayudas que Bruselas activó en abril para lidiar con las consecuencias económicas de la crisis en Oriente Próximo. Según la Comisión, la ayuda es necesaria, apropiada y proporcionada, y no altera la competencia en el mercado interior como un toro en una tienda de vajilla. Sectores como la agricultura, la pesca, el transporte y las industrias que consumen mucha energía pueden beneficiarse de este tipo de rescates temporales.
El mecanismo seguirá revisándose según evolucione la geopolítica y la economía general. Mientras tanto, los agricultores pueden respirar aliviados, aunque sea con el motor del tractor todavía en marcha. Porque cuando el combustible sube, hasta las vacas parecen más caras de mantener que un influencer en vacaciones.