La ONU pidió este miércoles a las empresas de inteligencia artificial que publiquen su huella ambiental, alertando sobre el consumo desmedido de electricidad, agua y suelo. En su informe, Naciones Unidas insta a los gobiernos a exigir reportes estandarizados y recomienda a los usuarios preferir herramientas tradicionales para tareas simples. Kaveh Madani, del Instituto Universitario de la ONU para el Agua, el Medio Ambiente y la Salud, advirtió que lo visto hasta ahora es apenas la punta del iceberg y reclamó mayor transparencia.
El estudio detalla que el mercado de la IA pasará de 189,000 millones de dólares en 2023 a 4.8 billones en 2033. Los centros de datos consumieron 448 teravatios-hora en 2025, una cifra que los situaría como el undécimo país del mundo en gasto eléctrico. Para 2030 alcanzarían el sexto lugar con 945 TWh y generarían 399 millones de toneladas de CO₂, superando las emisiones netas del Reino Unido. El consumo de agua llegaría a 9.3 billones de litros, equivalente a las necesidades anuales de toda África subsahariana, mientras su superficie ocuparía más de 18 veces el tamaño de Nueva York.
Solo ChatGPT procesaría 2,500 millones de consultas diarias, gastando 383 GWh al año, suficiente para tres millones de personas en África subsahariana. Los videos generados por IA resultan especialmente voraces. La mayor parte de los centros se ubica en Estados Unidos, China y la Unión Europea, pero los costos ambientales recaen sobre países en desarrollo.
La ONU no se opone a la IA, pero exige supervisar sus impactos antes de que sea tarde. Recomienda evitar su uso cuando bastan búsquedas convencionales, que consumen hasta diez veces menos energía. Como señaló la investigadora Miriam Aczel, no siempre se necesita ChatGPT para encontrar una receta.