¡Agárrense, que Donald Trump ha vuelto a soltar una de las suyas! Este jueves, el presidente de EE. UU. se despachó en redes sociales asegurando que Irán está más perdido que un turista sin GPS en el desierto. Según él, la cúpula política iraní no sabe quién lleva el timón, y las peleas internas son dignas de un reality show de bajo presupuesto.
Por un lado, Trump describe a “los duros”, que, según él, están recibiendo una paliza en el campo de batalla como si fueran el equipo perdedor en un partido de barrio. Por otro, están los “moderados”, que no son tan moderados, pero al parecer están ganando puntos en el marcador de la simpatía. Aprovechando este supuesto caos, Trump decidió extender indefinidamente una tregua en la guerra, algo así como pausar un videojuego porque el rival no sabe ni dónde está el joystick. Eso sí, dejó claro que no habrá ataques hasta que Irán presente una propuesta decente y se sienten a negociar.
Mientras tanto, Trump presume de tener el estrecho de Ormuz bajo control total, como si fuera el portero de un club exclusivo. “Ningún barco entra o sale sin el visto bueno de la Marina de EE. UU. Está completamente sellado”, aseguró, dejando claro que el bloqueo seguirá hasta que Teherán acepte un trato. Es como si Ormuz fuera su patio trasero y él decidiera quién juega.
En resumen, Trump juega al ajedrez geopolítico con Irán, pero parece más un Monopoly donde él tiene todas las propiedades. ¿Logrará un acuerdo o seguirá bloqueando el paso como un guardia de discoteca? Esto está más enredado que un cable de audífonos en el bolsillo.