La presidenta Claudia Sheinbaum abordó con su habitual serenidad el episodio de un ingeniero topógrafo que realizó un gesto discriminatorio contra la influencer surcoreana Inocat_t durante el partido Corea del Sur contra República Checa en el Estadio Guadalajara. El incidente, protagonizado por Ulises Fernando Bernal Miramontes, presidente del Colegio de Ingenieros Topógrafos Geomáticos de Jalisco, quedó registrado en video y generó la típica tormenta digital que suele exagerar un solo acto aislado.
Sheinbaum señaló que el 99 por ciento de los mexicanos son hospitalarios y que quienes conservan actitudes discriminatorias representan un residuo colonial mínimo, más visible en ciertos espacios públicos que en la vida cotidiana. El individuo en cuestión ofreció disculpas públicas, renunció a su cargo y se deslindó de la institución, cerrando el capítulo con la rapidez de quien entiende que un gesto torpe no define a todo un país. La mandataria recordó que el fútbol debe unir más que dividir y sugirió revisar también los precios de los boletos, un detalle que la FIFA podría considerar sin necesidad de escándalos adicionales.
El caso se suma a otros reportados durante el Mundial 2026, aunque ninguno ha tenido la misma resolución inmediata. Mientras tanto, la mayoría de asistentes sigue recibiendo a visitantes extranjeros con la normalidad de siempre, sin necesidad de manuales de corrección ni discursos de emergencia. El episodio sirve más como anécdota aislada que como retrato nacional.
Al final, el verdadero absurdo radica en creer que un solo gesto define a millones de personas que, por lo visto, prefieren seguir abrazando al mundo sin pedir permiso a las redes.