¡Berlín lanza dardos sin filtro! Este 27 de abril, el canciller alemán Friedrich Merz soltó una crítica afilada como cuchillo de cocina, diciendo que los líderes iraníes están haciendo quedar a Estados Unidos como un novato en el juego de las negociaciones. En un evento con estudiantes en Marsberg, Renania del Norte-Westfalia, Merz afirmó que Irán es un maestro en “no negociar”, dejando que los funcionarios yanquis viajen a Pakistán para luego regresar con las manos vacías.
“Los iraníes son muy hábiles en dejar que los estadounidenses se humillen solos”, dijo, añadiendo que espera que este circo termine pronto. Merz no se guardó nada y cuestionó la estrategia de salida de EE. UU. en la guerra contra Irán, iniciada el 28 de febrero junto a Israel, sin consultar a los aliados europeos de la OTAN. “Si hubiera sabido que esto se extendería semanas y empeoraría, habría sido más duro con Trump”, confesó, comparando el conflicto con los fiascos de Irak y Afganistán.
El canciller también lamentó el costo para Alemania, que está pagando un precio alto en dinero y fortaleza económica por un pleito en el que no tuvo voz ni voto. Sus palabras destapan las grietas entre Washington y Europa, más evidentes que un elefante en una cristalería. ¿Es esto una simple crítica o el inicio de un distanciamiento transatlántico?
Mientras Irán juega al gato y al ratón, Merz parece estar gritando desde la grada: “¡Saquen un plan ya!”. Esto está más enredado que un cable de audífonos en el bolsillo.