¡El drama en el estrecho de Ormuz se calienta más que un desierto al mediodía! Este lunes, el secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, dejó claro en Fox News que la Administración Trump no permitirá que Irán convierta esta vía marítima clave en un negocio de peajes. Rechazó de plano la propuesta de Teherán, que según él implica “coordinarse” con ellos, pedir permiso o pagar para pasar, bajo amenaza de ser “volados por los aires”. “Eso no es abrir el estrecho”, sentenció.
Rubio insistió en que no tolerarán un sistema donde Irán decida quién usa esta ruta internacional y cuánto debe desembolsar. Además, arremetió contra los “extremistas” que gobiernan en Teherán, acusándolos de tener una “visión apocalíptica” y señalando tensiones internas, especialmente con el líder supremo, el ayatolá Mojtaba Jamenei, cuya credibilidad y presencia pública son un misterio. “Eso genera tensión en el sistema”, afirmó, alineándose con recientes comentarios de la Administración Trump sobre supuestas divisiones en Irán.
La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, confirmó que Trump se reunió con su equipo de seguridad nacional, aunque no soltó detalles. Sobre retrasar las negociaciones nucleares, como propone Irán, dijo que se discutió, pero no quiso adelantar nada, reiterando que las “líneas rojas” de Trump con Irán están más claras que un día soleado. Mientras, el ministro iraní Abbas Araqchi entregó respuestas a propuestas de EE. UU. al jefe militar paquistaní, general Asim Munir, buscando consolidar un alto el fuego prorrogado por Trump sin fecha definida.
¿Aceptará EE. UU. este juego de poder marítimo o seguirá plantando cara? Esto está más tenso que un thriller de espías en alta mar.