¡Estados Unidos saca el látigo económico contra Irán! Este lunes, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, lanzó una advertencia tan dura como un ultimátum de película: cualquier país o empresa que haga negocios con aerolíneas iraníes sancionadas se arriesga a ser castigado por Washington. En redes sociales, Bessent aseguró que su departamento aplicará “máxima presión” y no dudará en actuar contra terceros que faciliten tratos con entidades iraníes.
Bessent exigió a los gobiernos extranjeros que garanticen que las compañías en sus territorios no presten servicios a aeronaves iraníes, desde combustible y catering hasta tasas de aterrizaje o mantenimiento. Este movimiento forma parte de la ‘Operación Furia Económica’, un plan que busca asfixiar a Irán cortándole acceso a bancos, seguros y pagos internacionales, en paralelo a la ofensiva militar ‘Operación Furia Épica’. En otra publicación, celebró que “pronto colapsará” el bombeo de crudo iraní, describiendo a los líderes de la Guardia Revolucionaria Islámica como “ratas ahogándose en una alcantarilla” y prediciendo escasez de gasolina en el país.
La semana pasada, Bessent ya había prometido mantener la presión, incluso tras anuncios de alto el fuego y la continuidad del bloqueo a puertos iraníes. El viernes, su departamento sancionó a 40 entidades y buques ligados a Irán, incluyendo la segunda refinería más grande de China, que compra crudo iraní. ¿Es esto un jaque mate económico o solo otro capítulo en esta guerra de desgaste? Esto está más candente que un motor sobrecalentado, y el mundo observa si Irán logrará esquivar este nuevo golpe financiero.