¡Donald Trump entra al rescate del petróleo! El martes, el presidente de Estados Unidos se reunió con altos cargos de Chevron y otras empresas energéticas para discutir cómo evitar que los mercados se vuelvan más locos que un reality show si el bloqueo de puertos iraníes se prolonga por meses. ¿Plan de contingencia o improvisación total?
Según un funcionario de la Casa Blanca, las charlas giraron en torno a la producción petrolera de EE. UU., futuros del crudo, transporte marítimo y gas natural. Mike Wirth, CEO de Chevron, estuvo presente para analizar el impacto de la guerra contra Irán, liderada por EE. UU. e Israel, que tiene a los mercados temblando más que un influencer en un detox digital. En la reunión también participaron el vicepresidente JD Vance, el secretario del Tesoro Scott Bessent, la jefa de gabinete Susie Wiles, el enviado Steve Witkoff y Jared Kushner, el yerno de Trump. Todo un dream team, o al menos eso quieren que creamos.
Con los precios del petróleo por las nubes y las elecciones legislativas de noviembre acercándose, los republicanos de Trump sienten la presión como si estuvieran en un gimnasio sin aire acondicionado. El funcionario aseguró que los ejecutivos aplaudieron las medidas de Trump para “impulsar el dominio energético estadounidense”, como si fuera un superhéroe con capa de gasolina. Recientemente, la Administración extendió por 90 días una exención a la Ley Jones para que buques extranjeros transporten productos petroleros entre puertos de EE. UU., y hasta invocó la Ley de Producción de Defensa para expandir la energía nacional.
¿Más trucos bajo la manga? Podrían relajar normas de contaminación en refinerías para bajar precios. Trump, jugando al magnate petrolero, sigue consultando a los grandes del sector. ¿Logrará calmar los mercados o será solo humo y espejos?