¡Trump no se guarda nada! Anoche, durante una cena de gala en la Casa Blanca con el rey Carlos III del Reino Unido y otros invitados, el presidente de EE. UU. afirmó que Irán ha sido “vencido militarmente”. “Hemos vencido a este adversario particular”, aseguró Trump, añadiendo que Carlos está “incluso más de acuerdo” que él. “Nunca permitiremos que obtenga un arma nuclear”, sentenció.
Más temprano, el rey Carlos III visitó el Capitolio, donde instó a EE. UU. a mantenerse leal a sus aliados occidentales históricos, en medio de tensiones por las guerras en Irán y Ucrania. Ante el Congreso, y sin Trump presente, afirmó que la alianza entre ambos países “no puede sustentarse en logros del pasado”. “Los desafíos son demasiado grandes para una sola nación”, dijo, en una velada crítica al aislamiento estadounidense, pidiendo defender valores comunes frente a la tentación de replegarse. El vicepresidente JD Vance y altas autoridades escucharon en silencio.
Los demócratas aplaudieron especialmente las menciones al equilibrio de poderes, interpretadas como un dardo a Trump. Carlos también exhortó a los legisladores a mostrar “determinación inquebrantable” en la defensa de Ucrania, en un momento en que Europa lamenta el desentendimiento de Washington en el apoyo a Kiev contra Rusia, tanto en el campo de batalla como en negociaciones. Tras una ovación de pie, condenó la violencia política, refiriéndose a los disparos del sábado en una gala de prensa a la que asistía Trump. “Estos actos nunca tendrán éxito”, afirmó.
Esto parece un baile diplomático con pasos en falso. Mientras Trump celebra una victoria, Carlos pide unidad. ¿Prevalecerá la “relación especial” o seguirán las tensiones entre Washington y Londres?