¿Listos para un drama digital más intenso que un maratón de series en streaming? Estados Unidos, junto a un escuadrón de países con economías digitales de peso como la Unión Europea, Canadá y Japón, está harto de que Brasil y Turquía jueguen al Grinch con la moratoria sobre aranceles al comercio electrónico. Esta regla, nacida en 1998, evita impuestos a cosas como películas en línea o descargas de software, pero la renovación global está en coma.
La bronca estalló en Yaundé, Camerún, en marzo, cuando no hubo acuerdo en la Organización Mundial del Comercio (OMC). Ahora, con la reunión del Consejo General en Ginebra este miércoles, las chances de consenso son más bajas que encontrar Wi-Fi gratis en el desierto. Según un borrador del 1 de mayo, Estados Unidos y sus aliados —incluidos Corea del Sur, Australia y Nueva Zelanda— tienen un plan B: un pacto entre ellos para no cobrar aranceles a las transmisiones electrónicas a partir del 8 de mayo de 2026. ¿Traducción? Si Brasil y Turquía no ceden, Washington liderará su propia liga de superhéroes digitales.
El embajador estadounidense Joseph Barloon lanzó un dardo sarcástico, diciendo que dos miembros —guiño, guiño— bloquean el progreso de la OMC en temas modernos. Mientras, diplomáticos admiten que no hay avances, ni siquiera con charlas indirectas entre Washington y Brasilia. Andrew Wilson, de la Cámara de Comercio Internacional, advierte que sin una moratoria global, la credibilidad de la OMC se desmorona como un castillo de naipes en un ventilador.
Total, esto pinta como una telenovela tecnológica: ¿ganará el streaming libre o los aranceles impondrán un cliffhanger? Si la OMC no se pone las pilas, el comercio digital podría acabar más fragmentado que un meme viral mal recortado.