¡Noticia fresca desde el desierto financiero! El Banco Central de Siria (BCS) ha decidido que ya es hora de salir del aislamiento y ha dado luz verde a entidades y proveedores de pagos electrónicos para conectarse con gigantes como Visa y Mastercard. Después de años de estar más desconectados que un teléfono sin batería por la guerra civil que estalló en 2011, este movimiento, bautizado como decisión 259 L.A., promete modernizar el sector financiero sirio como si fuera un smartphone recién actualizado.
El BCS se pavonea en redes sociales diciendo que esto es un paso clave para digitalizar pagos, reforzar la infraestructura y reintegrar a Siria en la economía global. ¿Qué significa? Que los turistas podrán usar sus tarjetas internacionales sin sentirse como en una película de época, y los sirios que viajen al extranjero no tendrán que cargar maletas de efectivo. Además, planean reducir la obsesión por el papel moneda, impulsar el comercio electrónico, apoyar startups y hacer que las transacciones sean más seguras que un búnker.
Abdulqader al Hasriya, gobernador del BCS, sueña con convertir Siria en un hub financiero regional, conectando mercados como si fuera el Tinder de la economía. Esto llega tras la caída del régimen de Bashar al Assad en diciembre de 2024, con la nueva transición liderada por Ahmed al Shara de Hayat Tahrir al Sham, quien ha estado coqueteando con Washington y Occidente.
¿Será este el renacimiento financiero de Siria o solo un espejismo en el desierto? Por ahora, parece que el país está listo para swipear a la derecha en la modernidad.