¡Agárrense, que Rumania está más movida que un culebrón! Los legisladores tumbaron el martes al gobierno proeuropeo del primer ministro Ilie Bolojan con un voto de censura que pasó con 281 votos, superando los 233 necesarios. Este zafarrancho pone en jaque la calificación crediticia del país, el acceso a fondos de la Unión Europea y la estabilidad del leu, que ya se desplomó a un mínimo histórico frente al euro antes de la votación. ¿Drama financiero o circo político?
Bolojan llevaba un gobierno en minoría desde abril, cuando los socialdemócratas, el partido más grande del Parlamento, le dieron la espalda, abandonaron la coalición de cuatro partidos y se aliaron con la extrema derecha para armar esta moción de censura. La coalición, que asumió hace 10 meses, intentaba frenar el auge ultraderechista tras elecciones polarizantes y había logrado recortar un poco el déficit presupuestario más grande de la UE, esquivando por un pelito una rebaja crediticia. Pero los socialdemócratas, sin los cuales no hay mayoría proeuropea, chocaron con Bolojan por sus medidas de austeridad, que pegaron duro a sus votantes y redes clientelistas, mientras su popularidad se les escapa hacia la extrema derecha.
Aunque Bolojan sigue siendo el político más querido de la coalición según encuestas, los mercados financieros están más nerviosos que un gato en una veterinaria, temiendo que Bucarest afloje en su compromiso de reducir el déficit. ¿Elecciones anticipadas? Poco probable, pero este caos podría convertir a Rumania en el niño problema de la UE. ¿Lograrán formar un nuevo gobierno o seguirán en este reality show de intrigas? Esto está más picante que un guiso balcánico.