¡Pekín entra al ring geopolítico con un derechazo verbal! Este martes, China exigió a Estados Unidos que levante de inmediato su embargo y las sanciones contra Cuba, calificándolas de “ilegales” y una patada en el trasero a las normas de las relaciones internacionales. Mientras tanto, Donald Trump, en un movimiento más dramático que una telenovela, firmó el viernes un decreto que endurece aún más las medidas contra La Habana, tras la destitución de Nicolás Maduro en Venezuela, según dos fuentes de la Casa Blanca.
El Ministerio de Asuntos Exteriores chino no se guardó nada, acusando a EE. UU. de intensificar sanciones unilaterales que “violan gravemente” las reglas del juego global. Desde enero, las tensiones entre Washington y Cuba se dispararon tras la captura de Maduro, aliado de larga data de la isla. China, poniéndose la capa de defensor, aseguró que estas medidas pisotean el derecho del pueblo cubano a existir y desarrollarse. “Basta de presiones coercitivas”, soltaron en un comunicado más claro que el agua.
Pekín respalda al gobierno comunista cubano en su lucha por proteger su soberanía y seguridad, y se planta firme contra cualquier injerencia en sus asuntos internos. Es como si China le dijera a EE. UU.: “Deja de meterte en el patio ajeno”. Este apoyo llega como un escudo para Cuba, que sigue en el ojo del huracán de las políticas de Washington.
¿Cedará Trump ante las críticas chinas o seguirá apretando el tornillo? Por ahora, esto parece una partida de ajedrez donde Cuba es el peón y los gigantes mueven las piezas. China ya hizo su jugada, y el tablero está más caliente que un wok en plena cocción.