En un giro que parece sacado de una comedia de enredos, Ucrania acusó a Rusia de ignorar un alto el fuego unilateral que Kiev anunció con bombos y platillos. Apenas entró en vigor a medianoche del miércoles, las sirenas sonaron en Zaporiyia, donde un ataque ruso golpeó una instalación industrial. ¡Feliz tregua a todos!
El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, propuso esta pausa indefinida como respuesta al cese al fuego ruso del 9 de mayo por la victoria contra los nazis. Moscú, como el amigo que nunca contesta el grupo de WhatsApp, ni se inmutó. Zelenski, con cara de “te lo dije”, afirmó que responderían a cada violación con la misma moneda. Según él, Rusia acumuló 1,820 infracciones antes de las 10:00, con 108 drones y tres misiles cayendo sobre Járkov y Zaporiyia. En Sumi, un dron mató a una mujer, y un ataque a una guardería dejó una cuidadora fallecida y dos heridos, aunque por suerte ningún pequeño estaba presente.
En Kramatorsk, en Donetsk, un oficial ucraniano confesó que los combates no paran, como si el alto el fuego fuera un chiste malo. “Ojo por ojo”, aseguró, mientras otro militar admitió que la noche estuvo más tranquila, pero la intensidad sigue siendo digna de un reality de supervivencia. El martes, el conflicto dejó 28 muertos en Ucrania, con ataques rusos devastando Zaporiyia, Kramatorsk, Dnipró, Poltava, Járkov y Nikópol. En Crimea ocupada, un contraataque ucraniano dejó cinco víctimas en Dzhankói.
Mientras Ucrania pide una tregua para negociar el fin de esta guerra iniciada en 2022, Rusia se niega, exigiendo todo Donetsk como si fuera un trofeo de Monopoly. Con Estados Unidos distraído en Oriente Medio, las charlas de paz parecen tan lejanas como un feriado sin notificaciones. ¿Tregua? Más bien un chiste de mal gusto que nadie respeta.