En un episodio que parece un mal chiste de timing, Rusia lanzó ataques contra ciudades ucranianas el martes, dejando al menos 27 muertos, justo horas antes de que entrara en vigor un alto el fuego indefinido propuesto por Kiev a partir de la medianoche. Volodimir Zelenski no dudó en calificar de “cinismo absoluto” la actitud de Moscú, que supuestamente busca una tregua para celebrar el 9 de mayo la victoria sobre los nazis en 1945. ¿Paz o parodia?
Los bombardeos golpearon Zaporiyia, Kramatorsk, Dnipró y Nikopol, con 12 fallecidos solo en uno de los peores ataques del año en el sur. Mientras Ucrania pedía a Rusia respetar su alto el fuego, el ministro Andrii Sybiha tuiteó que Moscú, lejos de calmarse, “intensifica el terror”. Como si fuera poco, las alertas aéreas volvieron a sonar en Járkov y Donetsk. Del otro lado, un ataque ucraniano con drones en la Crimea ocupada mató a cinco en Dzhankoi, según autoridades rusas. Zelenski prometió responder “de manera recíproca” a cualquier violación. ¿Alguien dijo tregua?
Mientras tanto, Reino Unido entró al ring sancionando a 35 personas y entidades por reclutar migrantes vulnerables de Irak, Somalia, Siria y Yemen para luchar como “carne de cañón” en Ucrania o fabricar drones en Rusia. Bajo el programa Alabuga Start, muchos de Camerún terminan en una planta en Tartaristán, a 800 kilómetros de Moscú, armando drones como si fuera una fábrica de juguetes macabros. Londres también apunta a redes de trata que desestabilizan Polonia y Finlandia.
¿Alto el fuego o fuegos artificiales? Con Rusia ignorando propuestas y Ucrania contraatacando, esto parece más un circo trágico que un paso hacia la paz. Que alguien apague las sirenas, por favor.