¡Drama electoral en las islas británicas! Millones de británicos votan este jueves en elecciones locales y regionales que podrían darle un golpe bajo al Partido Laborista de Keir Starmer. Con casi 5,000 escaños en juego en ayuntamientos de Inglaterra y parlamentos de Escocia y Gales, esto huele a un posible adiós al bipartidismo clásico. ¿Laboristas y conservadores out, populistas in?
Las encuestas predicen que Reform UK, liderado por el pro-Brexit Nigel Farage, podría arrasar en Inglaterra y convertirse en la oposición principal en Escocia y Gales, dejando al Partido Nacional Escocés y Plaid Cymru con cara de “¿qué pasó aquí?”. Desde la izquierda, los Verdes acechan los bastiones laboristas en Londres y ciudades grandes. Si Starmer pierde terreno en los ayuntamientos, el Senedd galés y queda tercero en Holyrood, su liderazgo estará más tambaleante que un castillo de naipes en un huracán. Ya hay rumores de dimisión o al menos un calendario de salida. Los inversores, nerviosos, han subido los costes de financiación, temiendo un reemplazo más gastador.
Starmer, de 63 años, insiste en pelear, prometiendo enfrentar la crisis del coste de vida, agravada por conflictos en Ucrania e Irán. En Substack, llamó a la unión nacional y criticó a los populistas por ofrecer “respuestas fáciles” que llevarían a la quiebra. También propuso un “Gobierno activo e intervencionista”, aunque su imagen está manchada por el escándalo de nombrar a un veterano laborista como embajador en EE. UU., ligado a polémicas con Jeffrey Epstein y negocios en Rusia y China.
¿Podrá Starmer relanzar su mandato o será devorado por el caos? Esto está más enredado que un culebrón británico en hora punta.