¡Bolivia va por el jackpot del litio! El canciller Fernando Aramayo anunció este miércoles que el país busca un acuerdo de cooperación tecnológica con Estados Unidos para impulsar su industria del litio, tras firmar a fines de abril un memorando de entendimiento sobre minerales críticos. Aunque Bolivia es el segundo con más recursos de este “oro blanco” según el USGS, sigue rezagado en su explotación, mientras el mundo se pelea por este ingrediente clave para baterías eléctricas.
Aramayo, en una conferencia en La Paz, dejó claro que con EE. UU. quieren enfocarse en tecnología para dar pasos en la industrialización. “Nos interesa mucho el tema tecnológico”, dijo, soñando con plantas que no solo extraigan, sino que procesen el mineral. Washington, por su parte, quiere asegurar sus cadenas de suministro, porque nadie quiere quedarse sin pilas en plena transición energética. Pero Bolivia no pone todos los huevos en una canasta: en 2025, bajo el gobierno de Luis Arce, firmaron contratos con la rusa Uranium One y la china CATL, aunque estos proyectos están parados por falta de ratificación parlamentaria y críticas de opacidad.
El canciller admitió que Bolivia no tiene aún el personal ni los estudios hidrogeológicos necesarios para instalar plantas, ya que el litio necesita agua a raudales. Su gran plan es atraer industrias extranjeras de tecnología rápida para instalarse cerca de los yacimientos y abaratar costes. También buscan alianzas con Brasil y Alemania. En 2025, Bolivia apenas produjo 2,400 toneladas, mientras Chile extrajo 56,000.
¿Logrará Bolivia subirse al tren de la innovación o seguirá siendo el eterno “casi” del litio? Esto está más incierto que un cargador genérico en un viaje largo.