¡Agárrense los sombreros, que el drama internacional está más caliente que un chat de WhatsApp en lunes por la mañana! China le ha dado un portazo a las últimas sanciones de Estados Unidos contra tres de sus empresas, acusadas de ser compinches en los programas militares de Irán. Pekín, con la cara más seria que un guardia de Buckingham, dice que estas medidas son tan legales como vender helados en el desierto sin licencia.
El portavoz del Ministerio de Exteriores chino, Guo Jiakun, salió al ring en una rueda de prensa para soltar que estas sanciones unilaterales no tienen ni un ápice de respaldo en el Derecho Internacional ni el visto bueno del Consejo de Seguridad de la ONU. Básicamente, las comparó con un castigo de mamá que te quita el Wi-Fi sin pruebas. Guo insistió en que China defenderá a sus empresas como un padre sobreprotector en una junta escolar, asegurando que sus derechos serán protegidos a capa y espada.
Por su parte, el Departamento del Tesoro de EE. UU. metió en su lista negra de la OFAC a nueve empresas, incluidas las tres chinas, junto a tres personas, por supuestamente jugar a los soldaditos con Irán. Según el diario Global Times, China ya ha repetido su postura tantas veces que parece un disco rayado en una fiesta de los 80.
Y así, mientras Pekín y Washington se lanzan miradas más frías que un invierno siberiano, uno se pregunta: ¿resolverán esto con un duelo de sanciones o con un torneo de memes en TikTok? Porque, sinceramente, este culebrón geopolítico ya merece su propia serie en Netflix.