El gobierno de Donald Trump anunció que cumplió doce meses consecutivos sin liberar ni un solo inmigrante que cruzó ilegalmente por la frontera sur. Según el secretario de Seguridad Nacional, Markwayne Mullin, los días de captura y liberación quedaron atrás y Estados Unidos ahora presume de tener la frontera más segura de su historia. El comisionado de la Patrulla Fronteriza, Rodney S. Scott, destacó que en abril se registró cero liberaciones, frente a las más de 68.000 que ocurrieron en el mismo mes bajo Joe Biden.
La política de catch and release, que permitía a los indocumentados quedar en libertad mientras esperaban audiencias de asilo, ha sido un vaivén constante entre administraciones. El primer mandato de Trump eliminó la posibilidad de solicitar asilo de inmediato y aplicó medidas estrictas, incluida la separación de familias. Biden revirtió esa línea y autorizó liberaciones por falta de espacio en centros de detención o para proteger a menores. Los críticos señalaron que esto generó entradas masivas y un atraso monumental en los tribunales migratorios, argumento que Trump usó con fuerza en su campaña.
Las cifras actuales muestran una caída del 94 por ciento en detenciones interanuales respecto al promedio de la era Biden. En abril se registraron apenas 298 arrestos diarios. Aunque la Corte Suprema ha respaldado expulsiones rápidas, también permitió a Biden cancelar el programa Quédate en México. Ahora el péndulo vuelve a oscilar.
Al final, la frontera parece un columpio político donde cada presidente empuja en dirección contraria, mientras los inmigrantes siguen esperando a ver quién gana la siguiente ronda.