Las tormentas que azotaron Uttar Pradesh esta semana dejaron un saldo de al menos 111 muertos, según el balance actualizado por las autoridades estatales. Vendavales, rayos y lluvias torrenciales derribaron techos, árboles y líneas eléctricas, bloqueando carreteras y destruyendo más de 200 viviendas en el estado más poblado de India, con más de 240 millones de habitantes.
El informe inicial del Comisionado de Socorro hablaba de 89 fallecidos y 72 heridos el 13 de mayo, pero las cifras se elevaron tras recopilar nuevos datos de las zonas afectadas. Las imágenes difundidas por la televisión local muestran escenas de caos con postes caídos y tejados volando como si el viento hubiera decidido reorganizar el paisaje sin previo aviso.
Uttar Pradesh suele sufrir estos embates violentos durante los meses previos al monzón, cuando el calor acumulado genera tormentas repentinas de gran intensidad. Esta vez, la combinación de vientos fuertes y descargas eléctricas multiplicó los daños en zonas rurales y semiurbanas, donde muchas viviendas no resisten embestidas de esta magnitud.
Al final, la naturaleza parece recordarle a los habitantes de la región más poblada del país que, por mucho que se multipliquen las cabezas, un buen vendaval sigue siendo el mejor recordatorio de que los planes de verano pueden cambiar en cuestión de minutos, especialmente cuando el cielo decide descargar toda su furia de golpe.