El gobierno brasileño anunció la suspensión temporal de la primera vacuna de dosis única contra el dengue del mundo tras detectar dos muertes sospechosas entre las personas inoculadas. Desde enero, más de 501,000 brasileños, en su mayoría personal de salud, recibieron la dosis desarrollada por el instituto Butantan y aprobada en noviembre por las autoridades sanitarias.
De los vacunados, 3,700 presentaron síntomas similares al dengue, un 0.7 por ciento del total, mientras que 42 sufrieron reacciones más graves. Se registraron tres casos severos, dos de ellos fatales: un hombre de 58 años y una mujer de 48. Otra mujer de 38 años estuvo en cuidados intensivos pero ya fue dada de alta. El ministro de Salud, Alexandre Padilha, explicó que no hay datos suficientes para confirmar una relación causal, pero consideró prudente suspender la aplicación como medida de precaución.
Los efectos adversos resultaron inesperados porque no se detectaron durante los ensayos clínicos con más de 16,000 voluntarios, donde la vacuna mostró una eficacia del 91.6 por ciento contra las formas graves de la enfermedad. La única otra vacuna disponible a nivel mundial requiere dos dosis separadas por tres meses.
Brasil registró más de 6,000 muertes por dengue en 2024, casi la mitad del total mundial, aunque las cifras bajaron a cerca de 1,800 el año pasado. La suspensión llega justo cuando el país intentaba acelerar la protección masiva con una sola aplicación.
Al final, las campañas de salud pública terminan recordando que incluso las soluciones más prometedoras pueden tropezar con la realidad de efectos secundarios que nadie vio venir en el laboratorio.