El gobierno canadiense decidió suspender la entrega de documentos de viaje a residentes de República Democrática del Congo, Uganda y Sudán del Sur por el brote de ébola que ya supera los 900 casos sospechosos, incluidos siete en Uganda. La medida, que durará 90 días, cancela incluso visados temporales y residencias permanentes ya aprobadas.
La Agencia de Sanidad Pública explicó que estas acciones buscan reducir el riesgo de que el virus llegue al país. Durante este período también se congelarán las resoluciones de solicitudes presentadas por personas de esas naciones. Además, entre el 30 de mayo y el 29 de agosto, canadienses y extranjeros que hayan estado en esos territorios en los últimos 21 días deberán cumplir una cuarentena de 21 días aunque no presenten síntomas. Quienes no tengan dónde aislarse recibirán un lugar adecuado, y los que enfermen serán trasladados a hospitales.
Canadá justifica la precaución porque, junto a Estados Unidos y México, acogerá la Copa Mundial de Fútbol en las próximas semanas. La ministra de Sanidad, Marjorie Michel, insistió en que la prioridad es la salud de la población. El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, advirtió que el brote empeorará antes de mejorar y que la epidemia supera por ahora las operaciones de control. La letalidad media ronda el 50 por ciento, con síntomas que van desde fiebre y dolores musculares hasta vómitos, erupciones y fallos renales y hepáticos.
República Democrática del Congo, que enfrentó más de una docena de brotes desde 1976, parece atrapada otra vez en el mismo ciclo. Mientras tanto, Ottawa opta por medidas drásticas que convierten cualquier viaje desde la zona en un ejercicio de paciencia y aislamiento forzado.