El Centro Nacional de Clima de China anunció que El Niño alcanzará su punto más intenso durante el otoño e invierno del hemisferio norte antes de debilitarse en la primavera del próximo año. Las temperaturas del Pacífico ecuatorial ya han entrado en fase de El Niño y se espera que alcancen intensidad moderada o superior durante el verano y otoño boreal. El subdirector Gao Rong explicó que la probabilidad de un fenómeno fuerte está creciendo y que la atmósfera ya responde a los cambios en la temperatura del mar.
Este patrón natural provocará más lluvias al sur del río Yangtsé, mientras que la mayor parte del país registrará temperaturas superiores a lo habitual. En mayo la media nacional fue de 16.9 grados, 0.6 °C por encima del promedio histórico. El aumento de precipitaciones otoñales amenaza la cosecha de arroz de final de temporada y las condiciones más cálidas en invierno podrían reducir el agua disponible para la siembra de primavera del año siguiente.
Al mismo tiempo, la Red Eléctrica del Sur de China ha registrado más de veinte nuevos picos de demanda en Cantón, Guangxi, Yunnan, Guizhou y Hainan desde enero, rompiendo el patrón habitual de máximos en junio y julio. Se prevé que la carga nacional llegue a 1,600 gigavatios este verano, noventa más que el año pasado. La energía hidroeléctrica se vuelve menos fiable con El Niño, por lo que las plantas de carbón podrían convertirse en la opción más estable para cubrir los picos.
Al final, El Niño llega como un invitado que sube la calefacción en invierno, abre la ducha en otoño y deja la nevera abierta todo el verano. China ya prepara toallas y facturas de luz más altas mientras espera que el fenómeno se marche discretamente la próxima primavera.