La Corte Nacional de Justicia de Ecuador aprobó la extradición a Estados Unidos de Celso Moreira, alias Patucho, quien controlaba las operaciones y alianzas de la banda Los Choneros. El Ministerio de Defensa lo describía como el “líder invisible” del grupo, cuya cabeza visible, Adolfo Macías alias Fito, ya cumple condena en una cárcel de Nueva York. Patucho fue recapturado en septiembre de 2025 tras haber sido detenido un año antes durante una lujosa fiesta de la que salió libre.
La justicia estadounidense lo reclama por tráfico internacional de drogas a gran escala y asociación ilícita. Según la Corte, Moreira aceptó expresamente su extradición sin oponer resistencia. Las autoridades ecuatorianas aseguran que movía los hilos clave de la organización y supervisaba tanto las rutas de narcotráfico como las alianzas con otros grupos criminales. Durante su última detención también le encontraron armas sin permiso.
El caso forma parte de la ofensiva impulsada por el presidente Daniel Noboa, que organizó un referendo para facilitar las extradiciones. Fito fue el primer ecuatoriano enviado a Estados Unidos bajo esta nueva norma. Recientemente también se aprobó la extradición de Darío Peñafiel, alias Topo, otro lugarteniente de Fito encargado de coordinar la extracción ilegal de oro en la Amazonía.
Patucho pasa de manejar una red criminal desde las sombras a convertirse en el próximo pasajero de un vuelo con destino a Nueva York. Su captura y ahora su entrega reflejan el esfuerzo del gobierno por desmantelar la cúpula de Los Choneros, aunque el negocio del narcotráfico parece tener más recambios que un taller mecánico. La justicia ecuatoriana sigue enviando líderes a Estados Unidos mientras el país intenta recuperar el control de sus calles y fronteras.