El Diario Oficial de la Federación activó el protocolo de supervivencia urbana más creativo del sexenio: home office obligatorio, horarios flexibles y suspensión de clases en la capital y la zona metropolitana de Guadalajara durante los partidos de la Copa Mundial FIFA 2026. La jugada busca evitar que miles de automóviles conviertan las avenidas en versiones mexicanas de un embotellamiento digno de récord Guinness.
El 17 de junio, las oficinas federales de la CDMX cerrarán sus puertas presenciales a las tres de la tarde por el encuentro entre Colombia y Uzbekistán. El resto de la jornada seguirá operando a distancia, como si cada burócrata hubiera descubierto de pronto que su sala también sirve de oficina. El 24 de junio, día del partido entre Chequia y México, toda la jornada será remota en la capital. Guadalajara, por su parte, aplicará la medida completa el 18 de junio. El sector privado recibió la misma recomendación para actividades no esenciales, aunque el decreto aclara que salud, seguridad, energía y servicios estratégicos seguirán funcionando sin tregua, porque ni el fútbol detiene la luz ni las emergencias.
Las escuelas públicas y privadas de nivel básico y media superior también recibirán vacaciones exprés: turno vespertino del 17 y jornada completa del 24 en la CDMX; día entero del 18 en Guadalajara. El resto de los servicios prioritarios, desde transporte hasta programas sociales, operarán con normalidad para que la afición pueda concentrarse en lo importante: gritar goles sin quedarse varada en Periférico.
Al final, el decreto demuestra que planificar con anticipación sigue siendo más efectivo que esperar a que el tráfico decida por nosotros.