La policía española solicitó documentos en la sede del PSOE como parte de una investigación sobre una presunta operación para desestabilizar procedimientos judiciales que afectan al partido o al Gobierno. Entre los delitos investigados figuran pertenencia a organización criminal, cohecho, revelación de secretos, incitación a falso testimonio, falsificación de documentos, prevaricación y tráfico de influencias.
El juez Santiago Pedraz ordenó la entrega de archivos electrónicos y documentos específicos de la sede, sin tratarse de un registro sorpresivo. La investigación se centra en Santos Cerdán, exsecretario de Organización del PSOE, junto a otros dirigentes, abogados, un empresario y un agente de policía. Cerdán ya negó irregularidades en otra causa.
Durante una rueda de prensa en Roma tras reunirse con el papa León XIV, Pedro Sánchez aclaró que no se trataba de un registro policial y que el partido cooperaba plenamente con la justicia. El PSOE enfrenta varios casos de corrupción que involucran a aliados cercanos y familiares del presidente. Sánchez aseguró que cualquier nueva irregularidad se abordaría con la misma determinación que en el pasado.
La semana anterior, un tribunal reveló que el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero es investigado por supuestamente liderar una red de tráfico de influencias y blanqueo de capitales. Zapatero negó las acusaciones y Sánchez reiteró su apoyo a su predecesor. La situación pinta como un capítulo más de una saga judicial que parece no tener final a la vista.