Estados Unidos e Irán están debatiendo un plan para abrir el estrecho de Ormuz unos 30 días después de alcanzar un acuerdo que ponga fin a las hostilidades, según informó el lunes el periódico Nikkei citando fuentes diplomáticas de Oriente Medio. Irán procedería a desminar la vía marítima durante ese plazo de un mes, tras lo cual los buques de todos los países podrían navegar de forma libre y segura, y Teherán dejaría de cobrar tasas de tránsito.
El alto el fuego acordado a principios de abril se prorrogaría por 60 días, con el objetivo de celebrar conversaciones sobre el programa nuclear iraní durante esa pausa de dos meses. Las negociaciones buscan convertir la tregua temporal en una solución más estable, aunque los detalles sobre quién supervisará la retirada de minas o cómo se garantizará el cumplimiento siguen sin aclararse. Mientras tanto, el estrecho, por donde pasa una parte importante del petróleo mundial, seguiría siendo un punto de tensión hasta que las operaciones de desminado concluyan.
El plan refleja el interés de ambas partes en reducir la presión económica y militar que ha marcado los últimos meses. Sin embargo, la secuencia de plazos —30 días para limpiar minas y 60 para hablar del átomo— sugiere que la diplomacia avanza con la misma cautela que un barco cargado de crudo rodeando obstáculos explosivos. Por ahora, la propuesta sigue en fase de discusión, con la esperanza de que el silencio de las armas permita abrir una ruta que hasta hace poco parecía más cerrada que una discoteca después del toque de queda.