Ministros europeos aprobaron una nueva lectura del Convenio Europeo de Derechos Humanos que podría facilitar la deportación de migrantes, incluso hacia centros de retorno en países terceros. La declaración, adoptada en la reunión anual del Comité de Ministros del Consejo de Europa en Moldavia, responde a las quejas de varios Estados que acusan al Tribunal Europeo de Derechos Humanos de bloquear expulsiones de extranjeros condenados por delitos o solicitantes de asilo rechazados.
La nueva interpretación matiza los artículos 3 y 8 del Convenio. El artículo 3, que prohíbe la tortura y los tratos inhumanos o degradantes, sigue siendo absoluto, pero la evaluación de la gravedad mínima se considera ahora relativa y dependiente de todas las circunstancias del caso. El artículo 8, relativo a la vida privada y familiar, permite las expulsiones cuando se equilibren con objetivos legítimos como la seguridad nacional, siempre que el Tribunal exija razones de peso para anular la decisión estatal.
La declaración autoriza la cooperación con terceros países en materia de inmigración, incluidos centros de retorno, siempre que respeten el Convenio. La profesora Veronika Fikfak, de la University College London, advirtió que esta lectura introduce un elemento de relatividad incompatible con el carácter absoluto del artículo 3. El secretario general del Consejo de Europa, Alain Berset, celebró el acuerdo como una posición común que ayudará a las autoridades nacionales y a los tribunales en el contexto migratorio.
El Consejo de Europa, creado tras la Segunda Guerra Mundial y formado por 46 países, busca ahora equilibrar la protección de los derechos con las demandas de control migratorio de sus miembros.
Al final, la Convención parece haberse convertido en un texto elástico que se estira o encoge según las necesidades políticas del momento, recordando que hasta los derechos absolutos pueden necesitar ajustes cuando los aviones de deportación están listos para despegar.