¡El drama bélico sigue al rojo vivo! Este martes, el jefe negociador iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, le mandó un mensaje claro a Estados Unidos: acepten nuestra contrapropuesta de 14 puntos o prepárense para sacar la billetera. Con la guerra contra Irán, iniciada hace más de dos meses por ataques de EE. UU. e Israel, el mundo tiembla ante las ondas económicas de este culebrón.
A pesar de un alto el fuego desde el 8 de abril, ambas partes se miran como boxeadores listos para el próximo round. Qalibaf tuiteó que retrasar la aceptación solo hará que los contribuyentes estadounidenses paguen más, mientras Trump calificó la oferta iraní de “totalmente inaceptable”. Irán pide el fin de la guerra en todos los frentes, incluido Líbano, el cese del bloqueo naval de EE. UU. a sus puertos y la liberación de activos congelados por sanciones. Suena a una lista de Navidad bastante cara.
La tensión sube los precios del petróleo, especialmente con Irán cobrando peajes en el estrecho de Ormuz, por donde pasaba una quinta parte del crudo mundial. Trump baraja guiar petroleros con una operación relámpago, mientras el CEO de Aramco, Amin Naser, llama a esto la mayor crisis energética de la historia. Y no olvidemos la escasez de fertilizantes, que pone en jaque la comida de millones. La ONU advierte de una crisis humanitaria que podría dejar a 45 millones con hambre.
En Líbano, los choques entre Israel y Hezbolá ignoran el alto el fuego del 17 de abril. Ataques israelíes mataron a seis e hirieron a siete, y el líder de Hezbolá, Naim Qasem, promete convertir el campo en un infierno para Israel. Mientras, en Teherán, una pintora de 43 años, Maryam, suspira: mantener la esperanza es más difícil que encontrar wifi en el desierto. ¿Habrá tregua o solo más caos? El viaje de Trump a Pekín esta semana, para reunirse con Xi Jinping, podría ser la clave. ¡Agarren palomitas!