La OTAN ha acusado a Rusia de actuar con imprudencia tras el impacto de un dron ruso contra un bloque de apartamentos en Galati, Rumania, que causó heridas leves a una mujer y un niño. El secretario general Mark Rutte reafirmó el compromiso de defender cada centímetro del territorio aliado y advirtió que el comportamiento de Moscú representa un peligro para todos. El incidente marca la primera vez que una zona poblada de un país de la OTAN sufre heridos por la guerra en Ucrania.
El dron voló cuatro minutos a baja altitud recorriendo diez kilómetros antes de explotar en el tejado de un edificio de diez plantas. Las autoridades rumanas movilizaron dos cazas F-16 y un helicóptero para vigilar el ataque, aunque el sistema antidrones estadounidense disponible no se utilizó por riesgo a zonas habitadas. Setenta personas fueron evacuadas y dos sufrieron ataques de pánico. Rumania ha registrado 28 violaciones similares de su espacio aéreo desde 2022.
Imagina un dron ruso comportándose como un invitado borracho que cruza fronteras sin permiso y termina rompiendo cristales en casa ajena. Rutte evitó activar la cláusula de defensa mutua, pero insistió en mejorar la preparación contra drones. Rumania ha pedido radares de baja altitud y drones interceptores adicionales a sus aliados. El embajador ruso fue convocado mientras el Consejo Superior de Defensa del país se reunía de urgencia.
El ataque se produjo durante un bombardeo contra el puerto ucraniano de Izmail, frente a Galati. Fuentes de la OTAN indicaron que se estudian medidas defensivas adicionales. El incidente aumenta la tensión en el flanco oriental de la Alianza y evidencia los riesgos de que la guerra se extienda más allá de las fronteras ucranianas. Rumania comparte 650 kilómetros de frontera con Ucrania y exige mayor protección ante incursiones repetidas.