Una nueva remesa de ayuda humanitaria procedente de México arribó este lunes a Cuba, que atraviesa una severa crisis económica y energética casi cuatro meses después del bloqueo petrolero impuesto por Washington. Se trata del quinto envío desde febrero, aunque esta vez el trayecto lo realizó un buque mercante panameño llamado Asian Katra en lugar de los barcos de la Marina mexicana usados anteriormente. La presidenta Claudia Sheinbaum anunció la operación la semana pasada y aclaró que la carga no incluía petróleo, algo que en la isla ya se da por sentado como una broma pesada.
Estados Unidos mantiene desde finales de febrero el bloqueo a la isla situada a solo 150 kilómetros de Florida, alegando una amenaza excepcional para su seguridad nacional. Desde entonces, solo un petrolero ruso ha podido atracar y sus reservas están completamente agotadas. El gobierno cubano reconoció la semana pasada que carece de diésel y fuel para los grupos electrógenos que complementan las siete centrales termoeléctricas del país. Esta escasez ha multiplicado los apagones, con cortes que superan las veinte horas diarias en La Habana y jornadas enteras en las provincias.
El jueves pasado siete de las quince provincias quedaron a oscuras, lo que ha desencadenado protestas en varios barrios capitalinos. El panorama recuerda a una fiesta donde todos esperan la luz pero solo llega el silencio incómodo. Mientras el Asian Katra descargaba suministros básicos, los cubanos seguían calculando cuántas velas les quedaban en el cajón. El bloqueo petrolero convierte cada día en una carrera contra el reloj, donde la diplomacia avanza más lento que un ascensor sin electricidad. Entre envíos de ayuda y advertencias mutuas, la isla navega entre la escasez y el ingenio, esperando que alguien encienda la luz antes de que se acabe la última batería del generador.