Luka Modric, capitán croata de 40 años y en su quinta Copa del Mundo, decidió romper el protocolo antes del partido contra Inglaterra en el Mundial 2026 y dedicó varios minutos a hablar de su vecino de edificio en Milán: Santiago Giménez. El delantero mexicano del AC Milan, según el mediocampista, no solo marca goles, sino que también representa una rara combinación de resiliencia y puntería que México espera desplegar en territorio estadounidense.
Modric contó que la relación empezó por los elevadores compartidos y terminó en charlas de ascensor sobre lesiones y recuperaciones. Giménez superó una lesión grave la temporada pasada y volvió a tiempo para cerrar el calendario europeo. El croata lo describió como rápido, certero dentro del área y capaz de cambiar un partido con un solo movimiento. Para Modric, esa trayectoria lo convierte en pieza clave de la selección mexicana durante la fase decisiva del torneo.
El veterano también reflexionó sobre su propia situación. Aseguró que seguir defendiendo a Croacia a esta edad es un privilegio y que su objetivo sigue siendo dar el máximo mientras disfruta entrenar con jugadores mucho más jóvenes. La convivencia en el mismo inmueble milanés, dijo, le permite ver de cerca cómo Giménez se prepara para lo que resta del Mundial.
Al final, el reconocimiento de un cinco veces mundialista hacia el atacante mexicano suena menos a halago y más a confirmación de que los goles no entienden de fronteras ni de pisos en el mismo edificio.