¡Romance diplomático en el aire! El presidente paraguayo Santiago Peña reafirmó este jueves en Taipéi la sólida amistad entre Paraguay y Taiwán, basada en libertad y democracia, mientras China le susurra al oído que corte lazos con la isla. Peña, en su segundo viaje como presidente a Taiwán, no se dejó intimidar por las miradas fulminantes de Pekín.
En un discurso en inglés ante estudiantes universitarios, tras recibir un doctorado honoris causa, Peña destacó que la relación va más allá de formalidades. “Compartimos una base sólida: democracia, libertad, confianza en instituciones y dignidad del trabajo duro”, dijo, como si recitara un poema de amor político. Aseguró que esta alianza se refleja en acciones concretas y oportunidades reales para ambos. La vicepresidenta taiwanesa, Hsiao Bi-khim, le devolvió el cumplido, alabando su pasión por servir a Paraguay y jugando con las “cinco P”: Peña, pasión, pueblo, Paraguay y una asociación “perfecta” con Taiwán.
Mientras tanto, en Pekín, el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, Lin Jian, insistió en que Paraguay debería “situarse en el lado correcto de la historia” y romper con Taipéi. Invocó el principio de “una sola China”, como si fuera un mantra sagrado, recordando que Pekín considera a Taiwán parte de su territorio, algo que el presidente taiwanés Lai Ching-te rechaza de plano. Paraguay, último aliado de Taiwán en Sudamérica desde 1957, se mantiene firme pese a las presiones.
Peña, que también tiene buen rollo con EE. UU. y fue halagado por Trump como “joven y guapo” en febrero, parece jugar en varias canchas. ¿Resistirá la presión china o seguirá este idilio con Taiwán? Esto está más intrigante que un culebrón internacional.