¡Atención, tropa! Pete Hegseth, el nuevo capo de Defensa de EE. UU., ha decidido que la vacuna contra la gripe es tan opcional como el ketchup en un hot dog. En un video que parece sacado de un reality show, anunció que elimina la obligatoriedad de esta inyección en el Ejército. ¿Razón? Es una “guerra contra la autonomía médica” y un golpe a las creencias religiosas. Básicamente, si prefieres rezar antes que pincharte, el Pentágono ahora te da un pase libre.
Hegseth, con la pasión de un predicador en un infomercial, dijo que obligar a vacunarse es tan lógico como pedirle a un gato que haga impuestos. “Si crees que la vacuna es para ti, adelante, soldado. Si no, tu cuerpo es un templo, no un campo de pruebas”, soltó, mientras probablemente alguien en el fondo gritaba “¡Amén!”. Esto llega tras un combo antivacunas de la Administración Trump: adiós a recomendaciones de Covid-19 para niños y embarazadas, y un “hasta nunca” a la hepatitis B para recién nacidos, una norma que llevaba desde 1991.
Por si fuera poco, Robert F. Kennedy Jr., el gurú de Salud que ve las vacunas como conspiraciones de ciencia ficción, despidió a 17 expertos de los CDC por “conflictos de intereses” y los cambió por su club de fans. Nueve exdirectivos de los CDC ya gritaron en septiembre de 2025 que esto es un peligro público.
En resumen, mientras Hegseth y Kennedy Jr. lideran esta cruzada antivacunas, los soldados pueden estornudar en paz y los gérmenes celebran su independencia. ¿Será esto una estrategia para que el enemigo caiga enfermo primero? Quién sabe, pero traigan pañuelos, que esto se pone feo.