Más de cien detenidas fueron trasladadas de una cárcel en Venezuela después de que cientos de presos comunes tomaran el penal de Barinas para denunciar torturas por parte de las autoridades. Los reclusos subieron al techo del Internado Judicial con pancartas de “SOS” y prendieron fuego a colchones y sábanas. Decenas de familiares esperaban ansiosos fuera del recinto mientras los presos, varios con el rostro cubierto, exigían una revisión de sus casos.
La funcionaria carcelaria informó a los parientes que las 112 mujeres del anexo femenino fueron desalojadas, aunque no precisó el destino. También anunció un traslado voluntario de hombres y la llegada de jueces y fiscales para instalar una mesa técnica. Según el Observatorio Venezolano de Prisiones, 1.200 hombres y más de cien mujeres se declararon en huelga alegando golpizas y torturas. La Fiscalía abrió una investigación sobre la protesta.
Las prisiones venezolanas acumulan denuncias por hacinamiento, violencia entre internos y custodios, y el control que ejercen bandas delictivas. Hace un mes un motín en Yare III dejó cinco muertos. Tras años de intervención militar ordenada por Nicolás Maduro, la actual administración prometió reformas y una ley de amnistía para presos políticos. Mientras tanto, los reclusos de Barinas parecen haber optado por la vía más directa: subir al tejado y esperar que las autoridades respondan antes de que el fuego de los colchones se convierta en la única forma de llamar la atención.