Rusia y China lanzaron una advertencia conjunta contra el escudo antimisiles “Cúpula Dorada” que Donald Trump quiere construir. Durante la visita de Vladimir Putin a Pekín, ambos países afirmaron que el proyecto amenaza la estabilidad estratégica mundial y criticaron a Washington por dejar expirar el tratado nuclear Nuevo START sin buscar un reemplazo.
El sistema estadounidense incluiría defensas terrestres, sensores y armas orbitales capaces de interceptar misiles en todas las fases de vuelo. Según el comunicado, este enfoque ilimitado y global contra “adversarios de igual nivel” altera el equilibrio nuclear. Rusia y China también señalaron que ciertas potencias planean desplegar misiles de alcance intermedio, lo que consideran altamente desestabilizador. Moscú, además, respaldó la postura china de no sumarse a futuras conversaciones entre Rusia y Estados Unidos sobre control de armas.
Mientras tanto, Rusia difundió imágenes de tropas cargando ojivas nucleares en sistemas Iskander-M durante ejercicios conjuntos con Bielorrusia. La puesta en escena militar en Pekín, con guardia de honor, salva de cañones y niños agitando banderas, sirvió de telón de fondo para estas declaraciones. Ambos líderes coincidieron en que los intentos de ataques preventivos para decapitar al enemigo representan una amenaza estratégica seria.
Al final, la “Cúpula Dorada” parece más un sueño de película de ciencia ficción que una solución realista. Mientras Trump promete interceptar todo desde el espacio, Rusia y China responden con ejercicios nucleares y comunicados compartidos. La diplomacia actual se parece cada vez más a un partido de ajedrez donde todos mueven piezas pero nadie quiere reconocer que el tablero se está rompiendo.