El secretario del Tesoro, Scott Bessent, anunció el jueves que Washington suspenderá el acceso de las aerolíneas iraníes a aterrizajes y reabastecimiento de combustible en todo el mundo, aunque no explicó cómo aplicará esa medida fuera de su territorio. Iran Air y Mahan Air, ya sancionadas, tampoco podrán vender billetes. Bessent advirtió que solo un acuerdo satisfactorio en las negociaciones detendrá la caída libre de Irán, comparando la situación con un avión sin combustible que intenta aterrizar en medio de una tormenta de sanciones.
El funcionario aclaró que habrá excepciones para los iraníes que viajen a La Meca o Medina por peregrinaje, y también para vuelos humanitarios. El miércoles, el Departamento del Tesoro sancionó a la Autoridad del Estrecho del Golfo Pérsico, la nueva entidad de Teherán que busca cobrar tarifas por transitar el estrecho de Ormuz. Desde los ataques de Estados Unidos e Israel iniciados el 28 de febrero, Irán ha cerrado de facto esa ruta clave para el transporte de energía, disparando los precios mundiales como si alguien hubiera subido el termostato del planeta entero.
Las fuerzas estadounidenses e iraníes mantienen un frágil alto el fuego desde el 8 de abril, violado varias veces, mientras continúan las conversaciones de paz. Bessent ve el conflicto como una espiral descendente que solo se detendrá con un buen trato. Entre sanciones, excepciones religiosas y amenazas veladas, la estrategia parece más un juego de azar que una política exterior coherente.